Contratos
Acuerdos digitales entre personas, firmados con criptografía de verdad. Redacta los términos a partir de una plantilla o trae tu propio archivo; ambas partes firman con sus claves personales, en sus propios dispositivos, y el texto firmado ya no puede cambiarse por otro.
Cómo funciona
- 1El creador elige el tipo de contrato — servicio, venta, alquiler, préstamo o documento propio — e indica la otra parte.
- 2Los términos parten de una plantilla ya rellenada con lo que la plataforma sabe y se editan en el editor integrado — o el creador adjunta su propio archivo. El creador revisa el texto final y firma.
- 3La otra parte recibe una notificación, lee los términos y cofirma. Ambas firmas se hacen con claves PGP personales, en el dispositivo de cada uno — las claves nunca llegan al servidor.
- 4El trabajo se realiza según lo acordado.
- 5Cada parte marca el contrato como completado de forma independiente y valora a la otra. El contrato solo se cierra cuando ambas confirman.
Dónde vive el texto
El texto escrito en el editor se cifra en tu navegador para las dos partes y para el árbitro, si se ha indicado uno: la plataforma guarda un texto cifrado que no puede leer, y la otra parte lo abre con su propia clave antes de firmar. El título, las partes y los anuncios vinculados siguen siendo visibles para la plataforma. También puedes marcar el contrato como abierto: su texto se guarda entonces legible, para acuerdos que no son confidenciales, y esa elección forma parte de lo que firman ambas partes. Un archivo que adjuntes nunca sale de tu dispositivo: solo se guarda su huella de 64 caracteres, suficiente para demostrar más tarde que se firmó exactamente este archivo y nunca suficiente para reconstruirlo. En todos los casos, las firmas cubren la huella.
Si algo sale mal
Cualquiera de las partes puede iniciar un arbitraje: un árbitro elegido entra en un chat privado con ambas, revisa las pruebas y emite un veredicto. Los árbitros tienen perfiles públicos con estadísticas transparentes, y los casos sin resolver pueden escalar a un centro de arbitraje institucional y, en última instancia, a los tribunales.